Liderazgo.
¿Sabes cuál es la principal habilidad de liderazgo para los negocios? Es la inteligencia emocional.
La inteligencia emocional es la capacidad de un individuo para reconocer y gestionar las emociones en sí mismo y en los demás. ¿Has notado alguna vez cómo las emociones en el lugar de trabajo pueden ser perjudiciales o beneficiosas? Una inteligencia emocional desarrollada puede marcar una gran diferencia en el desempeño y productividad. Tener poca conciencia de sí mismo puede convertirse en un gran problema para muchas empresas y presentarse así:
La conclusión es que ignorar las emociones puede ser perjudicial para el desempeño laboral en general.
Nos convertimos en lo que nos instruyen; a muchas personas se les enseña inteligencia emocional en casa, en la escuela o en el lugar de trabajo. La autoconciencia es un elemento básico en el lenguaje del liderazgo contemporáneo. Aunque muchos líderes presumen de su autoconocimiento, solo entre el 10 y el 15 por ciento de la población cumple con los criterios.
Para muchos, la autoconciencia, requiere un conocimiento enfocado del propio carácter, sentimientos, motivaciones, historia y deseos. Descubrir y volverse más consciente de uno mismo puede ser un camino arduo y doloroso, sin embargo, es una gran inversión. Observar y analizar la información que se obtiene de la familia, los colegas, los amigos y la socialización de uno mismo ayuda a crear una mentalidad saludable y presente.
La autoconciencia ayuda a descubrir lo que es importante y lo que no para uno mismo. Aprender a ser consciente de nuestra persona también proporciona los conocimientos y las habilidades necesarias para modificar la propia perspectiva y alcanzar el máximo potencial, no solo para uno mismo, sino también para el beneficio de los demás (familia, amigos, colegas e incluso desconocidos). La parte más importante del autoconocimiento consiste en centrarse en tomar conciencia de uno mismo, estar presente, comprender, reconocer las fortalezas y áreas de oportunidad. El trabajo de autoconocimiento también consiste en analizar los puntos de vista, prejuicios, perspectivas, suposiciones, y reflexionar sobre cómo afectan en nuestra vida. Este paso suele subestimarse, pero puede ayudar a llegar a un estado de entendimiento sobre dónde se encuentra uno mismo en el momento.
Estar presente es estar en el aquí y ahora, es prestar atención, aceptar nuestros sentimientos y tener la capacidad de saber por qué sentimos, pensamos y actuamos como lo hacemos. Una de las ventajas más importantes de la autoconciencia es el desarrollo de mayor empatía por los demás y por uno mismo. La empatía es la acción de comprender, ser consciente, ser sensible y experimentar indirectamente sentimientos, pensamientos y experiencias del otro. A medida que se adquiere autoconciencia y empatía, se desarrollan mejores conexiones y relaciones con uno mismo y con los demás, tanto a nivel personal como profesional. Esto genera un nuevo entendimiento: todos desean ser comprendidos y que sus emociones sean validadas.
Las personas que ya son conscientes de sí mismas o están aprendiendo sobre ello pueden comenzar a ver sus propios patrones de comportamiento y motivos. Se dan cuenta de cómo las emociones y las acciones afectan a quienes las rodean, para bien o para mal. A medida que se practique la autoconciencia, podremos nombrar nuestras propias emociones cuando surjan y, con el tiempo, comenzar a comprender por qué están ahí. También ayuda a reconocer los factores desencadenantes e identificar fortalezas y limitaciones.
1. ¿Tengo la capacidad de reconocer mis propias emociones?
2. ¿Tengo la capacidad de relacionarme con las emociones de los demás?
3. ¿Tengo el talento de escuchar profundamente a los demás? (y estar realmente presente, sin hablar ni navegar por teléfono, ni demás distractores...).
4. ¿Tengo la capacidad de participar activamente en las comunicaciones interpersonales y comprender las señales no verbales del comportamiento?
5. ¿Puedo controlar mis pensamientos y sentimientos para responder, sin reaccionar emocionalmente? (esta es una pregunta difícil).
Lo valioso de estas preguntas, más allá de responderlas bien o mal, radica en el espacio de reflexión que se genera con uno mismo, ya que, si ponemos atención descubriremos más datos de cómo está conformado nuestro marco emocional y de pensamiento.
La capacidad de gestionar eficazmente las emociones y expresarlas de una manera socialmente aceptable nos de la capacidad de recibir críticas de forma positiva y beneficiarnos de ellas. Esto también brinda el poder de perdonar, olvidar y seguir adelante en forma racional, tanto para ti como para los demás. Y lo más importante nos da la capacidad de gestionar con éxito tareas, proyectos, y negociaciones complejas.